Nueva York.– Las Grandes Ligas y el sindicato de jugadores iniciaron este martes las negociaciones para un nuevo convenio colectivo, en unas conversaciones que se anticipan largas y tensas debido a las diferencias sobre un eventual sistema de tope salarial, rechazado históricamente por los peloteros.
La primera reunión se celebró en la sede de la Asociación de Jugadores de las Grandes Ligas (MLBPA), en Manhattan, y se extendió por alrededor de dos horas.
Durante el encuentro, ambas partes expusieron sus visiones sobre la economía del béisbol, aunque todavía no presentaron propuestas formales.
El actual convenio laboral vence el 1 de diciembre y existe preocupación de que las negociaciones desemboquen en un cierre patronal durante la temporada baja, como ocurrió antes del acuerdo firmado en marzo de 2022.
El comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred , ha reiterado que la liga prefiere un paro en invierno antes que una huelga durante la campaña regular, con el objetivo de evitar la cancelación de partidos.
Las conversaciones son encabezadas por Bruce Meyer, jefe interino del sindicato de jugadores, mientras que el comisionado adjunto Dan Halem lidera el equipo negociador de la MLB.
Uno de los principales puntos de conflicto sería la posible propuesta de implementar un sistema de tope salarial acompañado de un piso mínimo de nómina, una medida que varios propietarios consideren necesaria para mejorar el equilibrio competitivo.

Sin embargo, el sindicato sostiene que un tope salarial limitaría los ingresos de los jugadores y reduciría el gasto en contratos, posición que ha mantenido durante décadas.
Las diferencias económicas entre franquicias han aumentado en los últimos años. Los Angeles Dodgers rompieron récords de gasto en 2025 con una inversión superior a los 500 millones de dólares entre nómina e impuesto de lujo, mientras que la brecha entre los equipos que más y menos gastan alcanzó cifras históricas.
El sindicato también fortaleció su fondo de reserva para enfrentar una eventual disputa laboral, acumulando unos 415 millones de dólares, mientras que la MLB habría retenido importantes recursos financieros de los clubes ante las próximas negociaciones.



