Santo Domingo.- El destacado fotoreportero Franklyn Guerrero, una de las figuras más reconocidas y admiradas del periodismo gráfico dominicano, falleció la madrugada de este sábado en el Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat), donde permanecía ingresado tras una prolongada lucha contra el cáncer.
Su muerte pone fin a una trayectoria de varias décadas dedicada a documentar la realidad nacional a través de la fotografía, oficio que convirtió en una herramienta de denuncia social y de defensa de los sectores más vulnerables.
Guerrero enfrentó durante más de cuatro años una enfermedad que nunca logró apartarlo de su pasión por el trabajo. Hasta donde sus fuerzas se lo permitieron continuó realizando coberturas periodísticas y recorriendo comunidades con su cámara, aferrado a la profesión que definió su vida.
Odontólogo de formación, encontró en la fotografía y la comunicación su verdadera vocación. Con una cámara al hombro retrató durante años las desigualdades sociales, las condiciones de vida de los más necesitados y acontecimientos que marcaron la agenda nacional.
Su nombre quedó estrechamente ligado a la Fotocrónica, una de las secciones más emblemáticas de su trabajo, donde presentaba imágenes que trascendían el hecho noticioso para convertirse en testimonios de la realidad social dominicana.
Posteriormente amplió su presencia en los medios a través del programa “Nuria en el 9”, donde popularizó un estilo muy particular de narrar historias mediante fotografías. Su voz, su forma de contar y su capacidad para conectar con la audiencia lo convirtieron en una figura ampliamente conocida por el público.
Además de su labor como fotoperiodista, colaboró en espacios informativos de CDN, canal 37, y realizó trabajos de locución, aunque siempre afirmó que su lugar preferido estaba en las calles, documentando la vida cotidiana de los dominicanos.
Su ejercicio profesional estuvo marcado también por la valentía. Durante años cubrió temas relacionados con el narcotráfico, la delincuencia y otras problemáticas sociales, pese a las amenazas y riesgos que ello implicaba.
Franklyn Guerrero estaba casado con María Altagracia Sánchez de Guerrero y era padre de Rosa Angélica Guerrero Sánchez y María Teresa Guerrero Sánchez.
Con su fallecimiento, el periodismo dominicano pierde a uno de sus más sensibles narradores visuales, un profesional comprometido con la verdad y un hombre convencido de que una fotografía puede convertirse en memoria, denuncia y conciencia social.
Sus restos serán sepultados en el Jardín Memorial de la avenida Jacobo Majluta. Los detalles de las honras fúnebres serán ofrecidos posteriormente por sus familiares.



