San Juan. (EFE).- Daddy Yankee pidió al tribunal desestimar la solicitud de desacato civil y multa diaria de 5.000 dólares presentada por su exesposa, Mireddys González, con quien estuvo casado por casi 30 años y tiene dos hijos.
La defensa del artista, compuesta por Carlos Díaz Olivo, Annabelle Torres Colberg y Heileene Colberg, argumentó que González busca reabrir un proceso judicial ya concluido, en el que se dictó sentencia final y firme hace meses.
Los abogados destacaron contradicciones en las declaraciones de González, quien aseguró el 16 de mayo ser accionista de Los Cangris, Inc., pero dijo lo contrario el 27 de mayo en otro proceso judicial.
Según el equipo legal, esto revela una estrategia de litigio incompatible “con los principios de buena fe, coherencia procesal y respeto al foro judicial”.

Además, la defensa calificó de falsas y maliciosas las acusaciones de González. “Constituyen un uso indebido del sistema judicial”, afirmaron los abogados del reguetonero, quienes también denunciaron irregularidades como documentos encontrados en la basura y correos electrónicos borrados entre 2019 y 2024.
Indicaron que el cantante ha cumplido con los acuerdos establecidos en el tribunal, entre ellos mantener 75 millones de dólares en cuentas corporativas, no hacer transacciones mayores a 100.000 dólares sin autorización compartida y enviar informes financieros mensuales.

Por su parte, González acusa a Yankee de no presentar los informes financieros de los primeros cuatro meses del año y de entregar en abril un reporte con información “incompleta, ambigua y/o vaga”. También lo responsabiliza por disolver El Cartel Records sin consultarla.
En ese contexto, el juez Anthony Cuevas otorgó un plazo de 10 días al artista para cumplir con lo estipulado.
La disputa ocurre tras el divorcio oficializado el 19 de febrero, aunque la separación se confirmó desde diciembre pasado.
El conflicto se agudizó luego de que, a finales de 2023, las hermanas González transfirieran 100 millones de dólares de cuentas corporativas a personales, según la defensa.
En respuesta, Daddy Yankee contrató una firma de seguridad financiera liderada por un exjefe del FBI en Puerto Rico para “ordenar” sus empresas.



