Eco Editorial

Melissa nos recuerda nuestra vulnerabilidad climática: el llamado urgente a la acción

El paso de la tormenta Melissa, que ya se transformó en huracán categoría 1, vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de la República Dominicana frente a los fenómenos atmosféricos que cada año se intensifican en el Caribe.

Los efectos del cambio climático se manifiestan con mayor fuerza: lluvias más torrenciales, marejadas peligrosas y vientos capaces de alterar comunidades enteras.

Ante esta realidad, no basta con la reacción inmediata; se necesita una cultura preventiva y de gestión del riesgo sostenida en la educación, la planificación urbana y el respeto a los ecosistemas costeros.

Mientras el país se mantiene bajo alerta y las autoridades activan sus protocolos, es fundamental que la población atienda los llamados oficiales, evite la desinformación y actúe con prudencia. Cada decisión individual puede salvar vidas.

Melissa no es solo un fenómeno meteorológico: es una advertencia. El clima del futuro ya está aquí, y solo con conciencia, preparación y compromiso colectivo podremos enfrentarlo.

Cada huracán que toca nuestras costas refleja la fragilidad de ecosistemas ya presionados: ríos contaminados, manglares y zonas costeras alteradas y suelos saturados que intensifican la devastación de fenómenos naturales.

Melissa, al fortalecerse rápidamente, pone en evidencia que la planificación urbana y la protección ambiental no pueden esperar más.

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