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¿Qué advierten ocho países sobre la tensión en Taiwán?

MIAMI.– Ocho países de Europa y el Indo-Pacífico elevaron la presión diplomática sobre China al advertir que cualquier intento unilateral de alterar el statu quo en el estrecho de Taiwán tendría repercusiones internacionales, en una señal de creciente preocupación por la estabilidad de una de las principales zonas de tensión geopolítica del mundo.

Australia, Francia, Alemania, Japón, Nueva Zelanda, Polonia, Corea del Sur y Reino Unido hicieron el pronunciamiento conjunto durante una reunión celebrada al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York.

Los ocho países llamaron al diálogo y expresaron su oposición a cualquier intento unilateral de modificar la situación existente en el estrecho. El pronunciamiento fue emitido el 22 de septiembre y también vinculó la seguridad de Europa y el Indo-Pacífico ante los desafíos globales.

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“Hacemos un llamado al diálogo y nos oponemos a cualquier intento unilateral que cambie el statu quo en el Estrecho de Taiwán”, señalaron los representantes.

El posicionamiento se produjo casi simultáneamente con otra declaración de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, que reiteró la importancia de mantener la paz y estabilidad en el estrecho y respaldó la participación significativa de Taiwán en organismos internacionales.

Una señal que trasciende a Washington y Pekín

Para el analista internacional y exdiplomático Luis Zúñiga, la declaración representa un cambio relevante en la dimensión diplomática del conflicto, porque amplía el número de países que expresan públicamente su preocupación por cualquier alteración del statu quo.

“Durante mucho tiempo podía pensarse que Estados Unidos estaba prácticamente solo en la defensa política y diplomática de Taiwán. Esa percepción comienza a cambiar”, sostuvo.

El analista considera que el mensaje adquiere mayor importancia porque reúne a países europeos y del Indo-Pacífico en torno a una misma preocupación: evitar que las diferencias entre China y Taiwán desemboquen en una alteración unilateral de la situación actual.

¿Qué podría enfrentar China ante una escalada?

Zúñiga sostiene que una eventual ofensiva china contra Taiwán tendría consecuencias que irían más allá del ámbito militar.

A su juicio, Pekín tendría que evaluar posibles sanciones económicas, restricciones comerciales y alteraciones de las cadenas globales de suministro, además de los efectos derivados de su dependencia del comercio internacional y de las importaciones energéticas.

“Una agresión contra Taiwán tendría repercusiones que trascenderían inmediatamente la región”, afirmó el exdiplomático.

El analista también señala que los conflictos recientes han mostrado cómo drones, sistemas defensivos y otras tecnologías relativamente económicas pueden incrementar los costos para fuerzas militares superiores.

A estos factores suma las investigaciones y destituciones que han afectado a altos mandos del Ejército Popular de Liberación, situación que, según su interpretación, añade incertidumbre sobre las capacidades y el proceso de toma de decisiones militares de China.

La declaración no implica una defensa militar de Taiwán

Pese al tono del pronunciamiento, Zúñiga aclara que la declaración de las ocho democracias no constituye un compromiso militar para defender Taiwán.

Su importancia, explica, radica en el mensaje político y diplomático dirigido a Pekín: cualquier intento unilateral de modificar el statu quo podría generar una reacción internacional más amplia.

China considera a Taiwán parte de su territorio y mantiene abierta la posibilidad del uso de la fuerza para lograr la reunificación. Taiwán, por su parte, mantiene un sistema político separado, instituciones democráticas y fuerzas armadas propias.

La sucesión de declaraciones internacionales refleja una preocupación creciente por preservar la estabilidad del estrecho. En septiembre, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur también reiteraron que la paz y estabilidad en esa zona son relevantes para la seguridad y prosperidad del Indo-Pacífico.

Para Zúñiga, el mensaje central de esta nueva postura internacional es que una eventual alteración unilateral del equilibrio en el estrecho difícilmente sería considerada únicamente un asunto entre Pekín y Taipéi.

“El mensaje es que una acción unilateral contra Taiwán no sería observada con indiferencia por el resto del mundo”, concluyó.

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