Ozoria explicó que, al cumplir 73 años, había solicitado a través de la Nunciatura Apostólica el nombramiento de un arzobispo coadjutor para garantizar la continuidad pastoral y preparar su retiro a los 75 años. Sin embargo, el Vaticano designó un coadjutor con “facultades especiales exclusivas”, otorgándole control total sobre los asuntos económicos, financieros, patrimoniales y del clero.
“Mi sorpresa es que el arzobispo coadjutor nombrado tiene unas facultades especiales exclusivas para la administración del patrimonio diocesano (…). En consecuencia, se me suspenderá la potestad del gobierno en esos ámbitos a partir del día de su toma de posesión canónica”, explicó Ozoria en una carta fechada el 10 de noviembre de 2025.
El arzobispo precisó que, según las Letras Apostólicas, la medida fue motivada por presunta “mala administración”, aunque afirmó que “nunca se me amonestó o advirtió”. Pese a ello, aseguró que acata la decisión “con humildad y fidelidad”, subrayando su amor y obediencia a la Iglesia:
“Estoy contento y feliz de mi ministerio sacerdotal, ejercido con amor a la Iglesia durante 47 años de sacerdocio y 28 como obispo.”
En el documento, Ozoria recordó además una conversación con el cardenal Marc Ouellet, prefecto del Dicasterio para los Obispos, quien le advirtió: “Usted tiene muchos enemigos”. Al respecto, el arzobispo comentó: “Han vencido los enemigos”.
Pese a su evidente pesar, aseguró mantener la paz interior:
“Dios es fiel y conoce mi conciencia. Me debo a la Iglesia, amo a la Iglesia y obedezco a la Iglesia.”
Hasta el momento, ni la Nunciatura Apostólica ni la Conferencia del Episcopado Dominicano han emitido declaraciones oficiales sobre la designación del nuevo arzobispo coadjutor, que marca un cambio trascendental en la conducción de la Arquidiócesis más antigua de América.