El pagón cibernético que el viernes desencadenó una crisis a nivel mundial con la suspensión de miles de vuelos, en las operaciones de bancos, puestos de bolsa, hospitales, medios de comunicación y todos los servicios que requieren conexión con Microsoft.
Ese fallo humano en la incorporación de un código paralizó una actualización del antivirus que proporciona la empresa estadounidense de ciberseguridad CrowdStrike, lo que hizo colapsar los ordenadores que usan el sistema operativo Windows, de Microsoft.
En menor grado aún ayer había dificultades. Todas las actividades industriales, financieras y de servicios a nivel mundial fueron de una forma u otra trastornadas, con pérdidas estimadas en miles de millones de dólares a causa de esa pifia, lo que demuestra que no hay errores grandes ni pequeños, porque cualquier fallo por insignificante que sea puede causar una catástrofe.



