Nueva Delhi. Cinco días después del trágico accidente del vuelo AI-171 de Air India en Ahmedabad, India enfrenta una triple crisis: una compleja investigación técnica, un lento y doloroso proceso de identificación de víctimas, y una creciente presión institucional y pública sobre la aerolínea nacional.
El avión, un Boeing 787-8 que cubría la ruta Ahmedabad-Londres, se estrelló el pasado 12 de junio apenas un minuto después de despegar, tras emitir una alerta de emergencia “Mayday”. La aeronave, con 242 personas a bordo, impactó contra un complejo residencial cercano al aeropuerto. Hasta ahora se han confirmado más de 270 fallecidos, incluyendo personas en tierra.
La tragedia ha puesto en marcha una investigación federal dirigida por la Autoridad de Aviación Civil de la India, que promete entregar un informe preliminar en un plazo de tres meses. Se han recuperado la caja negra y la grabadora de voz de cabina, lo que permitirá esclarecer las causas exactas del siniestro.
La presión sobre Air India es cada vez mayor. El gobierno ha ordenado la inspección inmediata de toda la flota Boeing 787 operada por la aerolínea, y la compañía ha advertido que podría haber retrasos en sus rutas internacionales mientras se revisan las aeronaves.

Además, se reporta que al menos un avión similar de la aerolínea presentó fallos técnicos en otra ruta, obligando a un retorno de emergencia desde Hong Kong. Esto alimenta las dudas sobre el mantenimiento y la supervisión operativa dentro de la empresa.
Mientras tanto, el proceso de identificación de las víctimas avanza lentamente en el Hospital Civil de Ahmedabad. Ya se han entregado cerca de 120 cuerpos a sus familiares, aunque todavía hay decenas pendientes de confirmación forense, incluyendo varias víctimas extranjeras.
El único sobreviviente confirmado, un ciudadano británico de 38 años que estaba sentado junto a la salida de emergencia, continúa recuperándose y ya ofreció su primera declaración pública. Su testimonio será clave para los investigadores.

El primer ministro Narendra Modi visitó el lugar del accidente y prometió apoyo a las víctimas, mientras familiares continúan llegando desde distintas partes del mundo. La opinión pública exige respuestas rápidas y responsabilidades claras, tanto a nivel técnico como legal.



