El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla , acusó este martes a Estados Unidos de aplicar contra la isla un “acto de guerra y de genocidio” mediante el bloqueo energético y las sanciones económicas, durante una intervención ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas .
La declaración del canciller cubano se produjo durante una sesión organizada por China , país que ostenta la presidencia temporal del organismo internacional.
Rodríguez sostuvo que las medidas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump buscan provocar un cambio de régimen en Cuba mediante presiones económicas y energéticas.
“El cerco petrolero y energético que Estados Unidos aplica a Cuba equivale, por sus efectos, a un bloqueo naval, que constituye un acto de guerra”, afirmó el funcionario cubano ante el organismo internacional.
Rodríguez también rechazó la reciente imputación presentada por la justicia estadounidense contra el expresidente cubano Raúl Castro , acusado por la muerte de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate ocurrida hace tres décadas.
Según el canciller, las acusaciones forman parte de una acción “políticamente motivada” dirigida a justificar mayores presiones contra el gobierno cubano y generar apoyo internacional para una eventual escalada contra la isla.
Durante su intervención, el funcionario aseguró que la crisis energética que enfrenta Cuba ha agravado las condiciones sociales y sanitarias, afectando especialmente a niños y sectores vulnerables. Indicó además que las limitaciones en el suministro de combustible y electricidad han provocado serias dificultades en los servicios esenciales.
Pese a sus críticas, Rodríguez afirmó que Cuba mantiene disposición de dialogar con Washington, aunque reiteró que cualquier acercamiento debe realizarse sobre la base del respeto mutuo y la no injerencia.
Las tensiones entre ambos países se han intensificado en los últimos meses luego de que la administración estadounidense endureciera las restricciones económicas y aumentara las presiones diplomáticas contra el gobierno cubano.



