
Amnistía Internacional peca de poco democrática, mentirosa, y politiquera en su último comunicado sobre los haitianos residentes de forma irregular en el país. De entrada, en RD no hay discriminación ni persecución de corte racial con los haitianos.
El problema es que son indocumentados, entran y permanecen de forma irregular en el país, y el gobierno está en la obligación de deportarlos.
Amnistía no puede considerar que hay discriminación contra los haitianos que se encuentran en el país, porque a ellos se les trata con consideración, y más bien puede ser que tengan líneas de interpretación con sus patronos..
Esa mano de obra barata que significan los haitianos deja fuera del empleo a los dominicanos. Los agroindustriales y el sector de la construcción prefieren a los indocumentados, porque le es más fácil llegar a acuerdos con ellos, con salarios que están deprimidos.
En la agro-industria los haitianos viven en régimen de emergencia sanitaria, y sus mujeres en forma permanente están pariendo.
Hoy los haitianos llenan los hospitales y sobre todo las maternidades, buscando asistencia especializada.
Con tantos indocumentados es lo normal, lo lógico, que el gobierno dominicano tenga una línea de deportación de ilegales.



